Escuela de Danza Oriental Ishtar

Fortalece tu suelo pélvico con la danza del vientre

Muchas mujeres llegan buscando fortalecer el suelo pélvico y descubren que una actividad tan divertida y gratificante como la danza del vientre es una de sus mejores aliadas. Aquí te contamos qué es, por qué importa y cómo empezar a trabajarlo.

Reserva tu clase de prueba →

El suelo pélvico es uno de los grandes desconocidos del cuerpo femenino: no se ve, no se piensa en él… hasta que avisa. La buena noticia es que se puede entrenar a cualquier edad, y que el movimiento de cadera, las ondulaciones y la postura de la danza oriental lo activan de forma natural, sin que te des cuenta. Empecemos por el principio.

🌸

Qué es

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y tejidos que forman una especie de hamaca en la base de la pelvis. Sostienen la vejiga, el útero y el recto, controlan los esfínteres, intervienen en el placer sexual y colaboran con el diafragma y el abdomen profundo para estabilizar el tronco en cada movimiento.

📍

Dónde está

Está en la base de la pelvis, cerrando la cavidad por debajo: va desde el hueso púbico (delante) hasta el coxis (detrás), y de un isquion a otro (los huesos sobre los que nos sentamos). Es la zona que notarías si intentaras cortar el pis: ese cierre y esa elevación hacia dentro y hacia arriba son el suelo pélvico trabajando.

Por qué conviene cuidarlo

Si no lo trabajas…

  • Pérdidas de orina al toser, reír, estornudar o saltar (incontinencia de esfuerzo).
  • Sensación de peso o bulto, y mayor riesgo de prolapsos (que algún órgano descienda).
  • Menos sensibilidad y satisfacción en las relaciones sexuales.
  • Peor estabilidad del tronco y más molestias lumbares.
  • Se debilita con el embarazo y el parto, con la menopausia, con el sedentarismo y con la edad.

Si lo trabajas…

  • Previenes y mejoras las pérdidas de orina.
  • Proteges tus órganos y reduces el riesgo de prolapsos.
  • Ganas conciencia corporal, placer y una sexualidad más plena.
  • Mejoras la postura, la estabilidad del core y cuidas la espalda.
  • Preparas y recuperas mejor el cuerpo antes y después del embarazo.

💜 La danza del vientre, tu aliada

La danza oriental no es solo movimiento de cadera: es un trabajo constante y sutil de la zona media. Las ondulaciones del vientre, los movimientos de pelvis, los golpes y acentos de cadera y, sobre todo, la postura erguida con el abdomen activo hacen que el suelo pélvico se contraiga y se relaje una y otra vez, de forma rítmica y consciente. Es, en el fondo, un entrenamiento del suelo pélvico disfrazado de baile: trabajas sin sufrir, en grupo y disfrutando, y el cuerpo te lo agradece.

Por eso muchas alumnas que llegan por otra razón —desconectar, moverse, hacer algo bonito por ellas— descubren con el tiempo que su suelo pélvico está más fuerte, su postura más erguida y su relación con el propio cuerpo, mucho más amable.

¿Prefieres leerlo en modo historia? Lee cómo la danza fortalece el suelo pélvico bailando →

Fortalecer el suelo pélvico con la danza del vientre · Escuela Ishtar

Cómo empezar a entrenarlo en casa

Un pequeño método para localizarlo bien y una rutina de iniciación. Hazlo tumbada: así quitas el peso de la gravedad y es más fácil aislar la zona.

🎥 Cinco ejercicios para fortalecer tu suelo pélvico

📄

Llévate la guía en PDF

Imprímela o guárdala en el móvil: qué es, cómo localizarlo, la rutina paso a paso y las reglas de oro.

1 · Aprende a localizarlo

aImagina que retienes. Como si intentaras cortar el pis: el gesto correcto es un cierre y una tracción hacia dentro y hacia arriba. También vale imaginar que absorbes una canica hacia el interior.
bComprueba que no haces trampa. Pon una mano en el abdomen, los glúteos o la cara interna del muslo: deben quedarse blandos y relajados mientras contraes. Si se tensan, estás usando otros músculos.
cEl test del pis, solo una vez. Puedes cortar el chorro a mitad una sola vez para identificar qué músculos son. Nunca lo uses como entrenamiento habitual: altera la vejiga y favorece infecciones.
dEmpieza tumbada boca arriba, rodillas dobladas y pies apoyados. Es la postura más fácil para aislar la zona sin agotarla.

⚠️ Los errores más comunes (evítalos)

2 · Rutina de iniciación (tumbada)

🧘 3-5 días / semana ⏱️ 10-15 min 📈 Mejoras a las 4-6 semanas
1Calentamiento · respiración diafragmática (2-5 min). Una mano en el pecho y otra en el abdomen. Inspira por la nariz llevando el aire al abdomen; exhala largo por la boca notando cómo el suelo pélvico sube solo.
2Kegels de sostén (fuerza). Exhala y contrae suave hacia dentro y arriba; aguanta 3-5 s y suelta del todo 5-10 s. 2-3 series de 8-10 repeticiones.
3Kegels rápidos (reacción). Contracción firme de 1 s y descanso de 1-2 s, con respiración continua. 2-3 series de 10 repeticiones.
4Basculación pélvica. Exhala aplanando la zona lumbar contra el suelo activando abdomen profundo y periné; inhala para volver. 2 series de 10-12.
5Puente de glúteos. Exhala, activa suelo pélvico y glúteos y eleva la pelvis alineando hombros-cadera-rodillas; aguanta 3-5 s. 2 series de 8-10.
6Estabilización (caída de rodilla). Con la pelvis estable, deja caer una rodilla al lateral sin mover la cadera opuesta y vuelve; alterna. 2 series de 10 por pierna.

Reglas de oro

🩺 Importante — cuándo NO hacer Kegels y consultar antes

Esta guía es informativa y no sustituye el consejo de un profesional. Si tienes dolor pélvico crónico, vaginismo o un suelo pélvico demasiado tenso (hipertonía), los ejercicios de contracción tipo Kegel pueden estar contraindicados: ahí se necesita relajación y estiramiento guiados. Y siempre que haya embarazo, posparto, prolapso o pérdidas de orina, lo ideal es acudir primero a una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico para una valoración personalizada.

💜 Para terminar, una reflexión

Fíjate en un detalle: el ejercicio más famoso para el cuerpo de las mujeres lleva nombre de hombre. Los «Kegel» se llaman así por Arnold Kegel, un ginecólogo estadounidense que en 1948 «descubrió», midió y bautizó estos ejercicios. Pero las mujeres llevaban milenios trabajando esta zona mucho antes de que un médico le pusiera su apellido.
Una vez más, el saber sobre nuestro propio cuerpo nos lo nombró, lo definió y nos lo devolvió un hombre. Reconocerlo no resta valor a los ejercicios: nos recuerda que recuperar ese conocimiento nos pertenece.
Y bailarlo también es nuestro.

¿Lo trabajamos juntas?

En nuestras clases de danza oriental en Madrid cuidamos la postura, la respiración y la zona media en cada sesión.
Ven a probar una clase y descubre lo bien que sienta mover el cuerpo con sentido.

🧿 Privacidad y cookies. Usamos cookies para mejorar tu experiencia. Más información sobre cookies.

Configurar cookies